La vulnerabilidad social de la mujer y su desprotección

La vulnerabilidad social de la mujer y su desprotección

Hoy día internacional contra la violencia de género, Cáritas Burgos aportamos nuestra reflexión

Cáritas Burgos se suma a todas las manifestaciones contra la violencia de género con motivo del día internacional contra esta lacra. En nuestra organización venimos atendiendo las situaciones concretas de pobreza de numerosas familias. La violencia no sabe de estrato social ni de situación económica, pero queremos hacer nuestra aportación en este día, señalando la vulnerabilidad añadida que muchas mujeres viven en contexto de pobreza y que les somete en general a una mayor indefensión.

La familia es fundamental para garantizar niveles de bienestar, pero en ocasiones oculta situaciones de dependencia económica entre sus miembros, donde la pobreza tiene una mayor incidencia entre las mujeres frente a los hombres. Desde nuestra experiencia, vemos cómo el papel que asume muchas veces la mujer en el entorno familiar no facilita su autonomía y su empoderamiento. Sobre ella recae, a menudo, la labor de sostener las situaciones vulnerables de la familia, con el añadido de la división sexual del trabajo, una mayor dificultad en la obtención de recursos económicos y una mayor frecuencia de trabajos esporádicos de los que obtienen escasos recursos.

El informe que desde Cáritas Española se publicó hace dos años sobre pobreza y género, advertía de algunos otros aspectos significativos. Casi la mitad de mujeres españolas (47,4%) serían pobres si vivieran en solitario, un porcentaje dos veces superior al de los hombres (23,8%). La intensidad de la pobreza sería muy superior entre ellas en caso de vivir solas, puesto que un número sustancial de mujeres no tiene acceso a ningún tipo de ingresos. Esto dificulta para muchas la decisión de vivir de modo independiente.

La vulnerabilidad social de la mujer redunda en una mayor desprotección a todos los niveles, también ante la amenaza de la violencia en el seno familiar. La organización social se sigue sustentando en un modelo de división sexual del trabajo, prácticamente invisible, que se hace más contundente en familias en exclusión y que provoca una situación de desventaja mayor para la mujer. Desde Cáritas vemos la importancia de otorgar al trabajo de cuidados el valor que tiene para la economía; promover un reparto equitativo de tareas y establecer una garantía de ingresos para los hogares que sufren pobreza severa. Esto ayudaría a revertir las situaciones de inequidad social y a reforzar la prevención contra la violencia. 

25 de Noviembre de 2016