La evolución reciente en España sigue adoleciendo de los mismos problemas estructurales

La evolución reciente en España sigue adoleciendo de los mismos problemas estructurales

El informe “Empleo precario y protección social” de la fundación Foessa, muestra cómo la evolución reciente en España sigue adoleciendo de los mismos problemas estructurales que ya tenía anteriormente a la crisis. 

Todos los indicadores revelan que el agravamiento de las situaciones de desigualdad y pobreza ha llevado a la sociedad española a niveles estructurales de vulnerabilidad, que difícilmente se invertirán de manera drástica con un cambio, incluso prolongado, de ciclo económico. El aumento de ambas realidades en la crisis no puede considerarse un proceso puramente cíclico. El modelo distributivo de las dos últimas décadas no ha cambiado sustancialmente. Se trata de un modelo de alta vulnerabilidad de un segmento importante de la población española, con una acusada inestabilidad en las rentas de los hogares y una capacidad redistributiva limitada, que provoca que en épocas de bonanza no se reduzca sustancialmente la desigualdad y que, por el contrario, esta aumente en periodos recesivos.

Nos encontramos en niveles en que se encontraba el empleo en el año 2000. El empleo temporal está creciendo más rápidamente que el indefinido, en los dos últimos años se está produciendo un incremento de la volatilidad de los contratos temporales, es decir, una reducción de su duración o un aumento del «encadenamiento» de contratos.

Caritas hemos detectado esto. Además, vemos como empleadores que se acercan a solicitar empleadas de hogar, les cuesta ajustarse a las condiciones logradas por la ley específica para estos contratos y las que exigimos Caritas como mínimas para realizar una intermediación laboral.

La recuperación del empleo experimentada en 2014, siguiendo la estela de los últimos años de la recesión, y a partir de la reforma laboral de 2012, se está basando en una contratación centrada en una combinación de contratos temporales y a tiempo parcial de la que apenas queda constancia en el cambio neto de la ocupación. Este aumento del peso de los contratos de muy corta duración con respecto al pasado, ha dado lugar a que la duración media en días de los contratos firmados (para los que se conoce su duración) pasase de 78 días en 2008 a 53 en 2014, el mínimo de los últimos nueve años.

La recuperación económica, y sobre todo del empleo, puede contribuir a reducir la magnitud de los indicadores, pero para modificar sustancialmente los elementos determinantes de la vulnerabilidad estructural de la sociedad española son necesarias muchas otras cosas, como una mayor inversión de recursos sociales y un diseño global mucho más ambicioso de políticas públicas inclusivas, dado que la recuperación del empleo no está afectando significativamente a las familias españolas que están en peor situación.

03 de Agosto de 2015