Cáritas atenta a las personas sin hogar ante la ola de frío

Cáritas atenta a las personas sin hogar ante la ola de frío

La exclusión residencial incluye las situaciones de sinhogarismo, infravivienda y vivienda inadecuada que afecta a muchas personas tras la crisis.

Cada temporada de frío intenso nos despierta la preocupación sobre las condiciones de las personas más vulnerables que viven en la calle. Durante estos días el programa de “Café y calor” refuerza su actividad y visita tres días por semana a las personas que pasan la noche en cajeros o parques. Además, la Unidad de mínima exigencia mantiene las condiciones necesarias para albergar a cualquier persona que se acerque a cualquier hora de la noche.

En lo que llevamos de año ya se han acercado 12 personas a este servicio. Muchas de ellas son personas conocidas que hemos acompañado en el pasado o que hemos visitado por la noche. En las ocasiones en las que se mezcla el frío con la ingesta de alcohol, el riesgo para la vida es muy alto, por lo que se aumenta estos días la labor preventiva y se insiste, en todo caso, en que se acerquen a Cáritas a iniciar un proceso de recuperación.

Habitualmente la gente que opta por vivir en la calle sufre un fuerte deterioro de la salud lo que requiere de una especial atención y cuidado. Más allá de las cifras cuantitativas, es satisfactorio ver como en los últimos años, más del 90% de los casos que llegan de la calle, se integran en un proceso de acompañamiento para salir de ella.

Queremos recordar que toda persona empadronada debe ejercer sus derechos ante los servicios sociales de la administración local, solicitando recursos y ayuda para la situación de exclusión que pueda estar viviendo.

El sinhogarismo incluye las situaciones de infravivienda o vivienda inadecuada que tanto han aumentado durante la crisis. Muchas personas han estado viviendo en espacios ocupados en condiciones muy lejos de ser mínimamente dignas. Otras viviendas que sí son dignas, sin embargo, no pueden afrontar los gastos de suministro de energía. Cáritas casi ha duplicado estos años el dinero que dedica al pago de facturas, actualmente el 8% del presupuesto dedicado a ayudas directas. Familias con menores a su cargo, a penas pueden encender dos horas al día la calefacción, con el riesgo para la salud que esto conlleva. Pero no pueden abordar más gastos, están literalmente hasta el cuello.

Actualmente se está tramitando la ley que permitirá atajar la pobreza energética y establecer reglas para la protección del consumidor, la definición de consumidor vulnerable y el procedimiento para el corte de suministro. Se establecerá el criterio de renta de las familias para conceder el bono social, al que solo accederán los hogares de rentas bajas. Se elegirán como bases el salario mínimo o el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (Iprem), que se suele utilizar para la concesión de becas y otras ayudas. Irá destinado a familias con todos sus miembros en paro, las personas mayores de 60 años con pensiones mínimas y aquellos hogares que tienen una potencia contratada por debajo de los tres kilovatios, esto permitirá conocer qué familias numerosas son vulnerables por el hecho de ser numerosas.

También se negocian los criterios para prohibir el corte de suministro. Las compañías deberán realizar un procedimiento de alerta temprana. Tendrán que notificar a los usuarios y a los servicios sociales de los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas la falta de pago. A partir de ahí se abriría un periodo de dos y cuatro meses para dar tiempo a los servicios sociales a averiguar si los hogares son vulnerables o extremadamente vulnerables, de manera que se establecerían las ayudas. En el segundo caso (los hogares en condiciones más graves), se instauraría un copago para asumir los suministros entre el sistema y las Comunidades Autónomas, cuyo papel es clave porque los consumidores más vulnerables son atendidos por los servicios sociales de las autonomías y ayuntamientos.

Es importante dar soluciones a todas las problemáticas asociadas al derecho a la vivienda: la inadecuación o la falta de acceso a la misma.

Cáritas animamos al voluntariado en nuestros servicios de acogida a personas sin hogar. La falta de calor “humano”, de redes sociales, es uno de los principales detonantes de la vulnerabilidad para las personas en situación de sin hogar. El voluntariado ejerce una labor importantísima, compartiendo tiempos y espacios con las personas de la calle y creando lazos que les permitan sentirse fortalecidos en sus procesos.

 

 

 

18 de Enero de 2017