Inmigración y derecho a la salud

Inmigración y derecho a la salud

A pesar de las posibilidades que se abrieron hace unos meses, no se restituye este derecho. 

En esta sociedad de libre circulación de capitales, nunca lo seres humanos han encontrado tantas barreras para moverse por el planeta. Asistimos a un modelo discriminatorio creciente en base a una permanente pérdida de derechos, mientras crece la brecha de la desigualdad, creando sociedades más pobres en las que los derechos de unos pocos se blindan mientras aumenta la fragilidad de la mayoría precaria.

En Caritas creemos que no se está realizando un esfuerzo decidido por la integración de las personas inmigrantes en lo que respecta el derecho a la salud. La tarjeta sanitaria es una justa respuesta del sistema de salud y de garantía de derechos ante las situaciones de vulnerabilidad de este colectivo. Con esta situación, muchas de ellas, aun con el esfuerzo individual de muchos profesionales sanitarios que facilitan el acceso, son rechazadas en los centros de salud después de haber vivido y trabajado en España durante muchos años, encontrándose ahora en paro, sin recursos y sin papeles.

A tenor de las últimas intenciones expresadas desde el gobierno se ha esfumado la posibilidad de devolver la tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular, a quienes se les había retirado por real decreto en 2012. Tampoco se va a posibilitar la atención primaria, aunque se adquirió este compromiso públicamente por parte del ministerio hace unos cuatro meses. Quienes no tienen sus papeles en regla solo son atendidos en urgencias o en el caso de ser menores de edad y mujeres embarazadas. 

El Consejo de Europa ya denunció como ilegal esta exclusión. Ciudadanos organizados en la plataforma �Yo sí, sanidad universal� y oenegés, seguimos haciendo un esfuerzo de asesoramiento a los inmigrantes excluidos. Desconocemos si existe una evaluación de esta exclusión ni del ahorro que se haya conseguido con ella. Se diría que esta ley tiene por objetivo enviar un mensaje a los inmigrantes y sus familiares de que ya no necesitamos su mano de obra, aun cuando lleven años integrados entre nosotros, y que pueden volver a su país.

Entendemos que, si bien es legítimo exigir que en el caso del turismo sanitario, el paciente o la sanidad de su país se hagan cargo de los gastos que esa atención implique, cuando hablamos de población inmigrante, estamos tratando de un derecho universal y de situaciones de riesgo para la vida de muchas personas. Son derechos humanitarios básicos.

Caritas seguimos dando apoyo a las demandas de salud que nos solicitan muchas de las personas que atendemos y seguimos pidiendo que se armonicen los derechos fundamentales de las personas.  

02 de Septiembre de 2015